• Estimular las funciones motoras básicas (caminar, correr, saltar, lanzar, recibir) como base del aprendizaje y la autonomía corporal.
  • Fortalecer la coordinación, el equilibrio y la integración sensorial (vestibular, visual y propioceptiva), fundamentales para el desarrollo del movimiento y los procesos cognitivos.
  • Estimular funciones cognitivas como la atención, la memoria, la concentración y la resolución de problemas, a través de experiencias motrices estructuradas.
  • Promover el desarrollo de habilidades socioemocionales como la empatía, la cooperación, la autorregulación emocional y la autoestima, mediante el juego y la interacción grupal.
  • Favorecer la internalización de normas y valores, como el respeto, el trabajo en equipo y la responsabilidad, en contextos lúdicos y significativos.
  • Involucrar activamente a los padres en el proceso, fortaleciendo el vínculo afectivo, apego seguro, la seguridad emocional y la continuidad del aprendizaje en el hogar.
  • Prevenir posibles dificultades de aprendizaje mediante la estimulación temprana oportuna y el fortalecimiento de las bases neurofuncionales del desarrollo.